sábado, 12 de febrero de 2011

La divinidad del ser humano



Antero Duks







Hubo un tiempo en la India en que todos los hombres eran dioses, pero abusaron de su divinidad, y entonces Brahma, el dios supremo, decidió despojarlos de su poder divino y ocultarlo en un sitio de donde sería imposible que lo recuperaran.




El gran problema fue encontrar un buen escondite.




Se convocó a los dioses menores a reunirse en asamblea para resolver ese problema, y propusieron lo siguiente:




- Enterremos la divinidad del hombre en la tierra.




Pero Brahma respondió:




- No, eso no sería suficiente, porque el hombre podría excavar y recuperarla.




Entonces los dioses contestaron:




- En ese caso, arrojemos la divinidad del hombre en lo más profundo de los océanos.




Y Brahma respondió de nuevo:




- No, porque más tarde o más temprano el hombre explorará las profundidades de todos los océanos, y seguramente un día la encontraría y la traería a la superficie.




Entonces, los dioses menores concluyeron:




- No conocemos realmente un sitio donde esconder la divinidad humana. Parece no existir un lugar sobre la tierra o dentro del mar donde el hombre no pudiera encontrarla algún día.




Entonces Brahma dijo:




- Esto es lo que haremos con la divinidad del hombre: la esconderemos en lo más profundo de su ser, porque es el único sitio donde nunca se le ocurriría buscar.



La leyenda cuenta entonces que, a partir de ese momento, el hombre dio la vuelta al mundo, exploró cada lugar, escaló, excavó y se sumergió en todos los mares, en busca de algo que se encuentra en su interior.


El renacer de una abortista

 

Recopilo: Querien Vangal

Febrero / 2011

 

 

El siguiente relato demuestra que hablar por hablar es muy fácil, pero ante los hechos no hay argumentos.  Vivir una experiencia, como la que vivió Anny Johnsan, estremece a cualquiera y, piense como piense, lo hace meditar y reflexionar.  Es claro que me refiero a gente pensante, no a locos egoístas.

 

"UnPlanned" ("No planificado") es el libro en el que la activista Abby Johnson detalla cómo dejó su trabajo de directora de una clínica de abortos de la cadena Planned Parenthood (PP) para convertirse en defensora de la vida y abrazar la fe católica.

 

Johnson se convirtió en figura pública en noviembre de 2009 cuando un juez desechó una demanda de Planned Parenthood que pretendía silenciarla. La prensa estadounidense divulgó su sorprendente cambio y hoy su testimonio le permite salvar vidas de no nacidos en todo el país.

 

A pesar de los problemas legales y ataques personales de sus ex empleadores, Johnson narra su historia completa en el libro publicado por Ignatius Press y de venta en librerías locales desde el 11 de enero.

 

En el volumen, explica por qué dejó la industria del aborto para formar parte del movimiento pro vida, rechazar incluso la anticoncepción y abrazar la fe católica.

Johnson comenzó como voluntaria en PP y llegó a dirigir la clínica de abortos Bryan/College Station, Texas, Estados Unidos.

 

Ella misma se sometió a dos abortos y sufría en silencio mientras sus empleadores le exigían alcanzar cuotas de abortos en la clínica y aceptaba sin cuestionamientos la ideología de PP sobre el falso "derecho al aborto".

 

Lo que suscitó su conversión fue la experiencia de ver en un monitor de ultrasonido cómo abortaron a un no nacido de 13 semanas.

 

Le pidieron que asistiera un aborto debido a escasez de personal en septiembre de 2009. Esos minutos cambiaron su vida para siempre. Ella pensaba que el bebé era incapaz de sentir algo con tan pocas semanas de concebido pero vio cómo se retorcía y huía del tubo que lo aspiraba.

 

"Luego se desplomó y comenzó a desaparecer dentro de la cánula ante mis ojos", recuerda Johnson, y agrega que lo último que vio fue "cómo su pequeña espina dorsal perfectamente formada era succionada por el tubo, y luego ya no estaba ahí".

 

En una entrevista con ACI Prensa el 11 de enero, Johnson señaló que dejó su trabajo y se unió al movimiento pro vida para ayudar a las mujeres a entender la verdad sobre el aborto y no para convertirse en una figura pública. Fue PP y no la Coalición por la Vida, movimiento que la acogió, la que la llevó a publicar su historia.

 

La trasnacional abortista abrió una batalla legal contra Johnson para que no hablara de su ex trabajo y fue la organización anti vida la que llevó su caso a la prensa.

 

"Esto no es lo que planeé para mi vida. Pero Dios lo preparó para mí y sería incorrecto alejarse de algo que Él ha querido para mi vida", sostiene Johnson y asegura que junto a su esposo han crecido en su fe durante todo este año y se preparan para entrar en la Iglesia Católica.

 

Uno de los últimos obstáculos que encontró en el curso de su conversión al catolicismo fue aceptar la enseñanza de la Iglesia sobre el control de la natalidad, pero estudiar con "mente abierta" la "Teología del Cuerpo" de Juan Pablo II y otras fuentes de enseñanza de la Iglesia, junto a una experiencia personal mientras rezaba en un iglesia, la hizo comprender la plenitud de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad.

 

 



Caza de brujas del lobby homosexual

Por: Querien Vangal

Febrero / 2011

¿Qué relación existe entre la homosexualidad y las matemáticas, la geografía o las ciencias? Esta pregunta se la puso Melanie Phillips, periodista británica inteligente y de prestigio, en un artículo en el Daily Mail del 24 de enero de 2011. El título de ese artículo es muy elocuente en sí: es cierto que los homosexuales suelen ser víctimas de prejuicios, pero ahora podrían instaurar un nuevo macartismo [1]

Los estudiantes británicos son bombardeados a diario con referencias explícitas a la homosexualidad en las clases de matemáticas, ciencias y geografía, gracias a una iniciativa patrocinada por el Gobierno, e introducida por la "agenda homosexual" en los programas escolares.

En geografía, por ejemplo, a los estudiantes se les anima a considerar cuáles son los motivos por los cuales los homosexuales se trasladan del campo a la ciudad, y a estudiar algunos fenómenos sociológicos particulares, como el que llevó a la transformación del distrito Castro de San Francisco, suburbio de clase trabajadora irlandesa de los años '60, en el primer "barrio homosexual" del mundo.

En matemáticas, los estudiantes también aprenderán a tener en cuenta en los cálculos de las encuesta estadísticas, el número de homosexuales en la población. Debido a que la iniciativa también incluye la escuela primaria (de los cuatro años de edad en adelante), para los más pequeños se utilizará personajes homosexuales en los problemas matemáticos.

En cuanto a la ciencia, se estudiarán los supuestos fenómenos de la homosexualidad en la naturaleza, con énfasis en los "pingüinos emperador" y el "oso de mar", y deberán fomentarse en los debates en clase las diferentes estructuras de parejas en el mundo animal, incluyendo las parejas del mismo sexo. Para los niños pequeños, introducirán lecturas apropiadas sobre el tema, en particular mediante la promoción de libros como "And Tango Makes Three", la historia de dos pingüinos homosexuales que crían a un cachorro.

Durante las clases de diseño y técnica, a los estudiantes se les animará a crear símbolos del movimiento por los derechos homosexuales.

Los profesores de inglés deberán promover una adecuada comprensión del "vocabulario LGBT," el lenguaje del mundo de las lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales, y también deben tener en cuenta los personajes homosexuales cuando se pida a los estudiantes que monten una obra teatral.

Melanie Phillips toma en serio los riesgos derivados de esta iniciativa extraña, y afirma que "no es para reírse" ("alas, this homosexual curriculum is no laughing matter").

"A pesar de que pueda parecer absurdo", precisa la periodista, "esta iniciativa representa el último intento para realizar un lavado de cerebro a los niños a través de una propaganda disfrazada de educación". Y el análisis más profundo revela que estamos frente a "un verdadero abuso de menores. "Se trata", dice Phillips, "de la campaña implacable y despiadada promovida por el lobby por los derechos homosexuales, destinada a destruir la propia idea de lo que pueda ser un comportamiento sexual normal."

Existe, en realidad, un proyecto cultural preciso y sistemático por parte del lobby homosexual, cuyo objetivo declarado es penetrar profundamente en la mentalidad de la gente. Esto se ve claramente en la entrevista concedida recientemente al diario "The Sun" por Phil Collinson, por el productor de televisión homosexual de la más famosa telenovela británica, "Coronation Street", que se transmite todos los lunes por la noche. Collinson, declaró en términos inequívocos en la entrevista que la intención precisa es utilizar la serie de televisión como "una plataforma para impulsar los temas homosexuales". En la trama de la telenovela, de hecho, también se incluyen con absoluta normalidad parejas de hecho homosexuales que conviven, junto a personajes homosexuales, como el de una joven cristiana que participa en una relación lesbiana, con el fin de demostrar que no existe incompatibilidad entre la fe y la homosexualidad.

Otros comentarios nteresantes del Sr. Collinson en su entrevista: "Lo que se emite en la noche

Se trata de un intento de realizar un lavado de cerebro a los niños, a través de una propaganda disfrazada de educación del lunes, se convierte en objeto de debate al día siguiente entre la gente común, en el bar, en el club o en el lugar de trabajo" "De esta manera", afirma el productor, "se puede cambiar realmente la mentalidad de la gente, adaptándola a la sensibilidad homosexual".

En este proyecto de penetración cultural lento, la escuela británica se ha convertido en un "fortín" de Gramsci, conquistada por el poder del lobby homosexual.

Como Phillips señala en su artículo para el Daily Mail, no hace mucho fue trabada una épica batalla política sobre la conveniencia de inculcar a los estudiantes la idea que la conducta homosexual era absolutamente normal. La batalla sobre el artículo 28, como se la llam+o, terminó con la derogación de la prohibición de la promoción de la homosexualidad en las escuelas. Hoy en día, esa promoción hace parte de los materiales de orientación de la enseñanza. Parece, por tanto, confirmarse la validez de un viejo adagio que lo que antes estaba prohibido, primeramente se tolera, y luego se convierte en obligatorio. El punto es que, de acuerdo con Melanie Phillips, "los valores morales que antes se consideraban pilares de la sociedad británica, ahora se consideran impresentables", y así "la actitud de comprensión y simpatía para una pequeña minoría sexual, a veces víctima de abusos de discriminación, se ha convertido ahora en una especie de fanatismo al revés", para el cual "expresar conceptos que ayer eran las normas morales comunes, hoy es probable que sea no sólo socialmente inaceptable, sino que también está prohibido por la ley".

De hecho, producen una cierta alarma algunos episodios, cada vez más frecuentes, de intolerancia, especialmente contra los cristianos, a quienes se niega el derecho a expresar su rechazo a lo que creen que es un pecado mortal, una forma grave de desorden moral, y un acto contra la naturaleza. Así, bajo el pretexto de la lucha contra la homofobia, y gracias al brazo armado de la ley, los cristianos corren el riesgo de llegar a ser objeto de una campaña de discriminación real.

No podía ser más apropiada la comparación propuesta por Phillips al final de su artículo: "Hay que tener cuidado con el potentísimo lobby homosexual ("all–powerful homosexual rights lobby "), porque se corre el riesgo de convertir a los homosexuales de víctimas de los prejuicios, a fanáticos de un nuevo macartismo británico ". Sabias palabras.

http://www.culturacattolica.it/?id=17&id_n=20385



viernes, 28 de enero de 2011

Madres educadas, hijos extraordinarios.



 

Parte I

 

 

Por Francisco Grass

Agosto / 2010

 

La madre, además de sus obligaciones como cónyuge, tiene también el rol de institutriz, tutora, enfermera, nutricionista, chef, administradora económica, profesora doméstica, consejera sentimental, policía familiar, etcétera. Construye más amores sólidos con los hijos y más sólidos los amores.

 

No busca lo extraordinario, sino hace extraordinario lo ordinario. Actúa en el presente para cambiar el futuro. Asume la realidad que le toca vivir, pero siempre está dispuesta a seguir luchando para mejorarla. Ayuda a lograr un amor con una base sólida, con puntos muy buenos, como al sacar provecho de los conflictos y capitalizarlos.

 

Cuanto más educada esté una madre, más probabilidades de futuro éxito tienen sus hijos y por el contrario, cuanto menos educada esté, más probabilidades de fracaso existe. Los hijos que sobresalen, en cualquier ambiente, pobre o rico, son los que tienen una madre que ha transmitido con su ejemplo y con buenas lecciones didácticas lo que sabían, sentían y aprendían.

 

La mamá tiene que tener bien presente, que ante el desgraciado número de divorcios, cada día en aumento, tendrá que prepararse en caso de que le ocurra y prever soluciones para poder mantener y educar a sus pequeños, que probablemente se quedarán con ella. Por lo tanto, deberá prepararse económica, profesional y socialmente para disminuir el gran choque que supone esa nueva situación.

 

La madre junto al padre forman una unidad de destino y ambos tienen iguales funciones, innegociables e irrenunciables al educar a sus hijos. Podrán ceder la tarea de formar, pero nunca la responsabilidad de hacerlo. Pueden tener diferencias muy significativas sobre la educación de su descendencia en la forma, pero no en el fondo.

 

Esas diferencias tienen que ser complementarias, pero no les eximen de sus principales obligaciones. Algunas veces tendrán que actuar como el policía bueno y el policía malo, pero siempre de común acuerdo entre ellos y en beneficio de sus hijos.

 

La madre no tiene que ser tan perfeccionista que avinagre la existencia de los hijos por sus continuas reprimendas ante cualquier caso, por muy pequeño que sea. Debe tener el difícil criterio de saber estirar y soltar, como en la pesca de la trucha, hasta conseguir los objetivos que se haya propuesto. Ella tiene en sus genes la educación innata para la criar a sus hijos desde que nacen para abrirse paso en la vida, inculcándoles las virtudes y valores humanos que ella conozca y practique.

 

La madre debe aprovechar cada fallo de los hijos como ejemplo para dar un paso hacia su perfeccionamiento. Es más importante aprovechar el error para ayudarles a mejorar que para imponerles un castigo que, algunas veces, no lleva a que se den cuenta de las alternativas de superación que podrían haber aprendido. Tiene que ser realista y saber que lo importante no es mediar las veces que los hijos se caen, sino las veces en que ella ha contribuido a que se levanten.

 

Las madres tienen que poner el listón de la educación en lo más alto posible para que los hijos traten de alcanzarlo. Si bajan las expectativas de éxito en la educación religiosa, escolar, familiar y social, desgraciadamente es casi seguro que se cumplirán, aunque hubieran podido llegar mucho más lejos si se lo hubieran propuesto.

 

Los hijos no heredan de la madre solamente sus rasgos genéticos, sino también una gran parte de la buena o mala educación que tiene. Me refiero a la educación como conjunto de formación académica, religiosa, de virtudes y valores, familiar, social, artística, etcétera.

 

La madre representa las raíces familiares y hace que todo el entramado del árbol familiar tenga sus sustentos en esas raíces. Por eso dejan una impronta imborrable en la educación de los hijos, que se va consolidando a medida que pasan los años. Aunque pase el tiempo, ellos se siguen acordando de la mayoría de las cosas que les dijo su mamá.

 

El espíritu y la educación de la madre domina en sus pequeños, principalmente hasta la adolescencia, creando los cimientos necesarios para la vida que va a llevar. A partir de la adolescencia la figura del padre, de ordinario más razonable y menos instintiva, empieza a afianzarse en los conceptos educativos realizados por la madre.

 

Es fundamental que la madre esté equilibrada en los campos espiritual, físico y mental, para que su educación y la que proyecte sea la más provechosa para sus hijos. Si nota o le notan algún fallo en estos equilibrios debe poner los medios para corregirse, por el bien de sus hijos.

 

Según todos los estudios multidisciplinarios internacionales, está demostrado la gran influencia positiva que tienen las madres en el éxito o fracaso de los pequeños. Su éxito moral, económico y profesional depende principalmente de su educación. Desgraciadamente, muchos papás solamente se dedican a proveer de medios económicos a la familia, (cosa muy importante e imprescindible), pero son ellas las que se encargan de la formación.

 

Los padres tienen otras funciones muy importantes que complementan y equilibran las relaciones familiares. Entre otras, poner límites y asegurar que la educación que transmite la mamá, sea puesta en práctica.

 

Tres conceptos principales en la educación de las madres:

 

Espiritual: Es la principal inculcadora de la educación religiosa y formación de costumbres desde la cuna. Si les reza a sus pequeños una oración sencilla al levantarles, acostarles, darles de comer, salir de la casa, etcétera, ellos la van memorizando y así cuando empiezan a balbucear, ellas van introduciéndoles poco a poco las virtudes y valores humanos, para que se conviertan en costumbres, posteriormente en hábitos y finalmente sean una parte importante del quehacer diario de los hijos.

 

Físico: Cuidar su propia salud, su aspecto físico y alimentación, mirando bien los conceptos nutricionales, para usarlos con sus hijos en las prácticas alimentarias y en el mantenimiento de su salud, para que adquieran buenas costumbres alimenticias.

 

Mental: Buscar un buen equilibrio mental, para que se refleje en los hijos, evitando las alteraciones y posiciones fuera de control emocional, porque los hijos absorben todo y aprenden inmediatamente lo que ven y sienten, reflejándolo posteriormente en su comportamiento externo. Una madre sana mentalmente, va a promover también la salud mental en sus hijos y el amor incondicional, lo que les permitirá enfrentar la vida con fortaleza.

 

 

 

lunes, 24 de enero de 2011

La ciudad que fue pacificada

Antero Duks







Por: Paolo Coelho





Cuenta una vieja leyenda que cierta ciudad, situada entre las montañas de los Pirineos, era un verdadero reducto de traficantes, contrabandistas, y exiliados. El peor de estos criminales, un árabe llamado Ahab, tras ser convertido por Savin, un monje del lugar, decidió que aquella situación no podía prolongarse por más tiempo.





Como todos lo temían, pero no quería volver a usar su reputación de malvado para lograr sus objetivos, en ningún momento intentó convencer a nadie. Y esto porque conocía la naturaleza de los hombres: confundirían honestidad con debilidad, y enseguida su poder sería puesto en entredicho.





Lo que hizo fue llamar a algunos carpinteros de una aldea vecina, darles un papel con un dibujo, y mandarles que construyesen algo en el lugar donde hoy se encuentra la cruz que domina la población. Día y noche, durante diez días, los habitantes de la ciudad escucharon ruido de martillos, vieron a hombres serrando piezas de madera, preparando encajes, colocando tornillos.





Al cabo de diez días, el gigantesco rompecabezas estaba montado en medio de la plaza, cubierto con un velo. Ahab llamó a todos los habitantes para que presenciasen la inauguración del monumento.





Solemnemente, sin ningún tipo de discurso, descorrió el velo. Era una horca.





Con cuerda, trampilla y todo. Nuevecita, cubierta con cera de abejas, para que pudiese resistir durante mucho tiempo a la intemperie. Aprovechando que allí había una multitud aglomerada, Ahab leyó una serie de leyes que protegían a los agricultores, incentivaban la cría de ganado, premiaban a quien trajera nuevos negocios a la región, añadiendo que desde ese momento en adelante todos deberían conseguir un trabajo honrado o marcharse de la ciudad. No mencionó ni una sola vez el "monumento" que acababa de inaugurar. Ahab era un hombre que no creía en las amenazas.





Al final del encuentro se formaron varios grupos. A la mayoría le parecía que Ahab había sido engañado por el santo, que ya no tenía la misma valentía de antaño, y que era preciso matarlo. Durante los días siguientes, se trazaron muchos planes con ese objetivo. Pero todos se veían obligados a contemplar esa horca en mitad de la plaza, y se preguntaban: ¿Para qué la puso allí? ¿Acaso la montaron para ejecutar a los que no obedezcan las nuevas leyes? ¿Quién está del lado de Ahab, y quién no lo está? ¿Hay espías infiltrados entre nosotros?





La horca miraba a los hombres, y los hombres miraban a la horca. Poco a poco, el coraje inicial de los rebeldes fue dando lugar al miedo. Todos conocían la fama de Ahab, sabían que era implacable en sus decisiones. Algunas personas abandonaron la ciudad, otras se decidieron a probar los trabajos sugeridos, simplemente porque no tenían adonde ir, o como consecuencia de la sombra de aquel instrumento de muerte en el centro de la plaza. Algún tiempo después, el lugar estaba en paz, se convirtió en un importante foco de comercio en la frontera, comenzó a exportar la mejor lana y a producir trigo de primera calidad.





La horca permaneció allí durante diez años. La madera resistía bien, pero periódicamente se cambiaba la cuerda por otra nueva. Nunca llegó a usarse. Nunca Ahab pronunció ni una sola palabra sobre ella. Bastó su imagen para convertir el valor en miedo, la confianza en sospecha, las bravuconadas en susurros de conformidad. Transcurridos los diez años, cuando la ley finalmente imperaba en Viscos, Ahab mandó destruirla y construir, en su lugar, una cruz.



jueves, 20 de enero de 2011

Una reflexión sobre la igualdad


Por: Jesús Caudillo

Fuente: Yoinfluyo.com

 

 

La desigualdad es un problema, la igualdad una condición. La desigualdad es un problema cuando se trata de eliminar las diferencias que evitan que una persona viva en plenitud: pobreza, discriminación, violencia, entre otros fenómenos. El problema pendiente, entonces, es procurar que el individuo posea las oportunidades que le permitan estar en igualdad de circunstancias para cubrir sus necesidades básicas y desarrollarse en plenitud.

 

 

 I. CONCEPTO DE IGUALDAD: ORIGEN E IMPACTO

 

El siglo XIII Europa se caracterizó por el progreso técnico y científico conseguido por la ciencia de entonces. La época medieval había quedado atrás, aunque en gran medida continuaban vigentes algunas estructuras y sistemas de aquellos tiempos.

 

En política, la monarquía y el absolutismo eran formas de ejercer el poder que generaron resistencias veladas en algunos grupos sociales de la época. El racionalismo se impuso a la filosofía medieval, desarrollada en buena parte por Tomás de Aquino. Se dio paso a la disputa entre Dios y el hombre, entre la fe y la razón. Una parte de la cultura comenzaba a renunciar a las expresiones de fe por medio del arte. Eran nuevos tiempos, tiempos de cambio.

 

En ese contexto, la Francia del siglo XVIII fue sacudida por el movimiento político-social que habría de impactar, no sólo en ese país, sino en gran parte del mundo occidental. El régimen monárquico, heredado de la tradición hasta entonces imperante, el surgimiento de una nueva clase burguesa –económica y políticamente poderosa–, una clase popular oprimida justificaron lo que habría de venir.

 

De la mano de todo ello, el movimiento filosófico-político ilustrado capitalizó las circunstancias y teniendo como lema la proclama de "libertad, igualdad y fraternidad", modificó radicalmente la composición política, social y cultural de Francia.

 

Desde entonces, la igualdad, de la mano de la libertad y la fraternidad, se instituyó como un elemento sine qua non de la democracia moderna. Así lo asienta la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, firmada en agosto de 1789, cuando afirma: "Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común".

 

Montesquieu, en su obra más importante, "Del espíritu de las leyes", explica que la democracia y los elementos que la constituyen tienen el objetivo central de dividir el poder para preservar la libertad real e indiscutible que poseen los individuos1.

 

El constitucionalista mexicano, Miguel Carbonell, indica que "la idea de igualdad estaba

estrechamente ligada, en la Francia de finales del siglo XVIII, al sentido del movimiento social que termina desembocando en la Revolución, pues uno de sus objetivos fundamentales era desterrar las diferencias entonces existentes entre la naturaleza, entre la realeza y el resto de los habitantes del Estado francés. Para lograrlo era necesario que quedara claro que la ley no debía permitir el otorgamiento de prebendas o privilegios para unos cuantos, sino proteger de manera igual los intereses generales" 2.

A este respecto, expone, el Artículo 6 de la Declaración de 1789 dice: "La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen el derecho de participar personalmente o por medio de sus representantes en su formación. Debe ser la misma para todos, tanto si protege como si castiga. Todos los ciudadanos, al ser iguales ante ella, son igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad y sin otra distinción que la de sus virtudes y sus talentos" 3.

 

De este modo, el sistema democrático moderno tomó forma. La clave se fincó en la cesión de los derechos políticos al pueblo soberano y dejó de estar en manos de una oligarquía no representativa de los intereses mayoritarios.

 

Este modelo de gobierno fue importado e instaurado en la mayoría de los países de Europa y América. Con la consecuente y escalonada independencia de los países americanos, ocurridas casi todas ellas en el siglo XIX, el modelo democrático de gobierno, con el pensamiento ilustrado como fondo, llegó a América, México incluido. No obstante, los resultados aquí fueron muy distintos a los que se obtuvieron en Europa.

 

¿Cómo veían la Revolución Francesa los constituyentes de 1856, y qué aclimatación podían hacer de sus principios en un contexto tan distinto como era el México de mediados del siglo XIX?, se pregunta la profesora Jacqueline Covo. Y ella misma responde: "La ven con un entusiasmo que hace de Francia un punto de referencia" 4, de tal modo que la Constitución de  1857 quedó permeada del espíritu libertario, revolucionario e igualitario impreso en el corazón de la Francia liberal.

 

Con el paso del tiempo y el consecuente desarrollo del sistema político mexicano, con las cruentas disputas que por el poder protagonizaron liberales y conservadores, pareció que el ideal que dio forma a la aspiración de un país independiente, ordenado y en paz, se diluyó con la sangre del mexicano caído en batalla, asesinado por uno de los suyos.

 

 

II. DE CUANDO LA IGUALDAD PIERDE SENTIDO

 

Los efectos positivos que sin duda tuvo la expansión del modelo democrático en el mundo occidental, pasó por alto una premisa conceptual básica. El liberalismo que promueve los principios de libertad, igualdad y fraternidad parte de la preponderancia de la razón por encima de cualquier forma de conocimiento.

 

 Es decir, el mundo puede conocerse únicamente a través de la razón y al conocimiento sólo se puede acceder por medio de los sentidos, del empirismo incontrovertible. Este planteamiento es el que desarrolló el racionalismo de Descartes, que después fue recogido y adoptado por la Ilustración del siglo XVIII.

 

De este modo, el hombre ya no es un ser conformado por un cuerpo y un alma trascendente, como se aseguró desde el pensamiento católico. La razón, entonces, pasó a ser el eje central de la existencia, principio y fin, el nuevo Alfa y Omega, como si de hecho ésta fuera ilimitada.

 

"De la respuesta que el propio hombre dé a la pregunta '¿Qué es el hombre?' dependerá la configuración esencial de su cultura" 5, dice el académico Juan Louvier Calderón. Cuando el pensamiento ilustrado rompió con la visión integral del hombre, intuida por la filosofía griega y conceptualizada con claridad por Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, entre otros, rompió también con una parte del hecho de ser persona.

 

Fue el propio Tomás de Aquino quien definió a la esencia como "aquello que constituye a una cosa en su propio género o especie, es lo que se significa por la definición, que enuncia lo que la cosa es" 6 . Si el hombre en algún momento de la historia fue entendido como un ser compuesto de cuerpo y alma, hecho a imagen y semejanza de Dios, la igualdad entre individuos radicaba en que provenían de un mismo origen y tenían un mismo destino.

 

Cuando el hombre pasó a ser definido por el pensamiento ilustrado como un ser racional, la igualdad se fincó en circunstancias, situaciones y problemas, no en el ser mismo del hombre. Dicho de otro modo, desde el cristianismo el sentido de la igualdad está en los individuos por el hecho de ser personas; a partir de la visión liberal, el sentido de la igualdad está en la periferia del hombre, no en el hombre mismo. La clave, entonces, radica en la definición que del hombre se tenga como base en el desarrollo del pensamiento filosófico, político, social y económico.

 

Luigi Ferrajoli, famoso jurista italiano y estudioso de la igualdad en el espacio público, es un buen ejemplo de lo anterior. Muy al corriente del pensamiento contemporáneo, definido por Gilles Lipovetsky como el propio de los tiempos hipermodernos, Ferrajoli ha distinguido entre "diferencia" y "diferencias" en su documento Igualdad y diferencia 7.

 

El primer concepto es la diferencia de sexo que existe entre los individuos integrantes de una sociedad. Esta diferencia sostiene al resto de las diferencias de identidad (de lengua, etnia, religión, opiniones políticas y similares). Ferrajoli diferencia las civilizaciones cuyas leyes respetan y "valoran" las diferencias, y las que niegan esa diversidad que enriquece al espacio público, señalando como ideal aquel primer modelo.

 

Esta visión, según Ferrajoli, en vez de ser indiferente o intolerante con las diferencias, garantiza a todas su libre afirmación porque no las deja a merced de la medición de fuerzas entre los actores públicos. Además, no privilegia ni discrimina ninguna diferencia, sino que las asume a todas como dotadas de igual valor y prescribe para todas igual respeto y tratamiento.

 

La perspectiva en cuestión entiende a la igualdad en los derechos fundamentales como el igual derecho de todos a la afirmación y a la tutela de la propia identidad. Aunque la norma es la igualdad, el hecho es que la diferencia, mal llamada desigualdad, viene a ser una realidad contemplada en este planteamiento.

 

El respeto a la dignidad de la persona es la clave para eliminar todo rastro de confusión que sin duda genera luchar por la igualdad entre los individuos a partir de su situación y circunstancias. Es decir, el punto de partida de la lucha por la igualdad está en el reconocimiento del otro en tanto igual.

 

Igualdad, por cierto, que se funda en el hecho de ser humano y no de ser, por ejemplo, campesino, político, ama de casa, homosexual, hombre o mujer. Antes de jugar cualquier rol social, antes de relacionarnos con el otro, las personas somos seres humanos que estamos hermanados en esencia. Ahí radica la igualdad. Buscar la igualdad a partir de la desigualdad condicionante es un esfuerzo que no obtendrá réditos. Esto no quiere decir, sin embargo, que la lucha por la igualdad deba cesar.

 

 

III. IGUALDAD, SOLIDARIDAD Y SUBSIDIARIDAD, A SERVICIO DEL BIEN COMÚN

 

La desigualdad es un problema, la igualdad una condición. Para explicar lo anterior, no debe perderse de vista que es necesario tener clara la concepción de ser humano de la que se parte, porque de otro modo puede atribuirse como asunto de desigualdad algo que no lo es necesariamente.

 

La desigualdad es un problema cuando se trata de eliminar las diferencias que evitan que una persona viva en plenitud: pobreza, discriminación, violencia, entre otros fenómenos. El problema pendiente, entonces, es procurar que el individuo posea las oportunidades que le permitan estar en igualdad de circunstancias para cubrir sus necesidades básicas y desarrollarse en plenitud.

 

Por otra parte, la igualdad es una condición, dado que todos los individuos tienen la misma dignidad que les otorga ser persona. Por esta razón, más allá de sexo, raza, nacionalidad, creencias o preferencias, tamaño o edad, el Estado y las sociedades deben procurar que el respeto a la dignidad humana sea un imperativo. El género humano es sólo uno, la comunidad humana es sólo una, la naturaleza del ser humano es única e indisoluble.

 

¿Qué hace iguales a los hombres? Que tienen la misma naturaleza, la misma esencia y el mismo destino. Las condiciones en las que se desarrollan las distintas sociedades humanas difieren entre sí, por lo que el elemento de cohesión que da sentido a la búsqueda de la igualdad es precisamente la naturaleza humana, el respeto a la dignidad personal de los individuos.

 

Cuando el Estado alude a la igualdad como justificación a ciertas decisiones políticas, debe preocuparse por hacer referencia al concepto de igualdad que responde a la esencia y naturaleza del ser humano.

 

Finalmente, a manera de conclusión, nos concentraremos en la desigualdad como problema y las oportunidades que ello puede arrojar para efectos de políticas públicas. La única forma con la que es posible combatir efectivamente la desigualdad es a partir de la subsidiariedad.

 

El Estado, y el gobierno concretamente, deben velar porque los individuos tengan los elementos necesarios para subsistir y desarrollarse plenamente.

 

El pensamiento humanista contemporáneo ofrece al mundo el concepto de subsidiariedad, entendida como el principio que asienta que el Estado ejecutará una labor orientada al bien común cuando advierte que los cuerpos intermedios no son capaces de realizar su labor de forma adecuada, sin distinguir la razón de su impedimento.

 

Por otra parte, la solidaridad es el principio por medio del cual un individuo se responsabiliza, no sólo de su conducta y bienestar, sino también de los de todas las personas que le rodean.

 

La propuesta es concreta: la desigualdad entre las personas terminará cuando éstas se responsabilicen unas de otras, entre sí, mutuamente. Terminará, asimismo, cuando el Estado supla institucionalmente las carencias individuales. Si se parte de la igualdad que reconoce la misma dignidad para todas las personas, las desigualdades pueden ser combatidas con mucha más contundencia. El Estado cuyas políticas gubernamentales se configuran en función del respeto y promoción de la dignidad humana están luchando justamente por la eliminación de las desigualdades.

 

El gobierno que se apuesta solidaria, subsidiariamente por eliminar desigualdades tiene garantizado el desarrollo, el progreso y la justicia. Es una alta aspiración, pero muy digna, muy necesaria para los tiempos que vivimos.

 

1 Véase Nicola Mateucci, Organización del poder y libertad. Historia del constitucionalismo moderno, Madrid, Trotta, 1998, en Miguel Carbonell, Una ley para el México del Siglo XXI, publicado en Ley Federal para evitar y prevenir la discriminación, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, México, 2009.

2 Op. cit.

3 Ver Eduardo García de Enterría, La lengua de los derechos. La formación del derecho público europeo tras la Revolución Francesa, Madrid, Alianza, 1994.

4 Jacqueline Covo,  La idea de la revolución francesa en el congreso constituyente de 1856-1857,  Historia Mexicana, Vol. 38, No. 1 (Jul. - Sep., 1988), pp. 69-78.

5 Juan Louvier Calderón, Cultura Mexicana y la Globalización, Edamex, México, 1995.

6 Javier Echegoyen Olleta, Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna.  Editorial Edinumen, España, 1996.

7 Luigi Ferrajoli, Derechos y garantías. La ley del más débil. Madrid, Trotta, 1999, pp. 73-96. Traducción de Perfecto Andrés Ibáñez.